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La innovación puede salir rentable. Eso que muchos estudios y manuales nos han intentado explicar, es ya una realidad para algunas empresas españolas que, tras iniciar un proyecto de I+D, han conseguido transformar esa inversión en un beneficio real para la compañía, ya sea por obtener mayores ventas o bien por ahorrar en los costes.
Así pues, lo beneficios obtenidos por un proyecto de I+D pueden provenir por diversas vías: puede tratarse de un beneficio materializado en un aumento de los ingresos, es decir, por ventas de nuevos productos o servicios que incorporen los resultados de I+D; puede concretarse en una reducción de costes por la implementación de procesos nuevos o mejorados; y también por cualquier otro aprovechamiento que se derive de los proyectos de I+D y que supongan un mayor valor para la empresa, por ejemplo en cuanto a imagen. Todo ello lo demuestra un estudio realizado por Cotec, en el que a través de diez casos reales de nueve empresas españolas, se intenta demostrar que “las actividades de I+D pueden traer ventajas para las empresas de cualquier tamaño”, según destaca Josefa Montejo, coordinadora del informe. Para cada uno de los casos, entre los que hay proyectos como Imagenio de Telefónica o una línea automatizada de limpieza de motores de Iberia, se explica el nacimiento de la idea (si se trataba de una necesidad o de una iniciativa de futuro), cómo se aprobó, organizó y desarrolló el proyecto, las fases y dificultades superadas y cómo los resultados supusieron un valor para la empresa. Para construir tejados hacen falta cimientos De la misma forma que no construiríamos una casa por el tejado, una empresa no podrá iniciar un proyecto de I+D si en la compañía no existen unas bases para la innovación. Son pocas cosas las necesarias, pero deben estar presentes. “Las actividades de I+D pueden traer ventajas para las empresas de cualquier tamaño” La cultura innovadora es uno de esos elementos que formarían parte de los cimientos de la innovación, manifestada a través de aspectos como el compromiso de la dirección con la innovación, la comunicación, la confianza, el impulso a la creatividad y la política de tolerancia ante posibles fallos. Junto a la cultura, es necesaria una estrategia innovadora, que debe integrarse y adaptarse a la estrategia global de la empresa. Finalmente, como muestra de que la innovación no queda sólo en el terreno de las ideas, es necesaria la planificación, la cual se inicia con la generación de ideas a partir de las orientaciones estratégicas, continúa con su valoración y la selección de las más prometedoras, y concluye con la formulación de proyectos, según Cotec. La formulación de esos proyectos debe marcar objetivos, definir tareas con asignación de recursos humanos y económicos, y calendarios temporales. Ahora bien, dependiendo del tamaño de la empresa, estas bases deberán ser más o menos formales y sistemáticas. Según Montejo, “en una empresa grande, la estrategia innovadora tiene que estar asentada en unas formalidades y unos métodos reiterativos. En una empresa de treinta empleados, eso también tiene que estar pero no tiene por qué estar tan formalizado”. Con nombres y apellidos Este caldo de cultivo ha dado resultados reales en empresas reales, según se desprende del informe de Cotec. Del lado de los proyectos de I+D que han tenido como resultado un incremento de las ventas, encontramos el caso de Imagenio. De enero a diciembre de 2005, el servicio pasó de tener 3.000 usuarios a más de 250.000. De esta manera Imagenio se posicionaba, en diciembre de ese mismo año, como el segundo servicio del mundo de televisión sobre IP en número de usuarios, solamente por detrás del despliegue de PCCW en Hong Kong, y el primero del mundo considerando sólo aquellos que incluyen el servicio de vídeo bajo demanda. A finales de 2006, Imagenio alcanzó 350.000 abonados en España. Este éxito propició además el despliegue en otros mercados de Telefónica como los de la República Checa, Brasil y Chile. "Las empresas nunca deben matar las actividades innovadoras" Del lado de las innovaciones que han comportado un aumento de la eficiencia, es decir, un ahorro de costes, encontramos el caso de Iberia. La aerolinea estima que los ahorros anuales globales derivados de la puesta en funcionamiento de su nueva línea automatizada de limpieza de motores ascienden a más de 670.000 euros. Estos ahorros se han conseguido gracias a la disminución del tiempo de espera antes de entrar en el ciclo de limpieza y de la reducción del ciclo de procesado del motor, así como de la eliminación del 90% de los trabajos manuales efectuados por los operarios del taller, que mejora la productividad en un 40%, y de la reducción de los gastos de depuración de efluentes y del consumo de agua. La innovación en tiempos de crisis Sin lugar a dudas, iniciar un proyecto de I+D implica una inversión, no solo de recursos económicos sino también de recursos humanos. ¿Pueden pensar hoy las empresas en proyectos de innovación ante la actual situación económica? Para Cotec no solo pueden, sino que deben. “La inversión en innovación es sensible a la coyuntura económica pero estamos convencidos de que tiene que haber una continuidad mínima”, asegura Montejo. “Podemos entender que las empresas, en un momento determinado, tengan otras prioridades, pero nunca deben matar las actividades innovadoras porque es una actividad que se va realimentando de los resultados obtenidos en los proyectos anteriores”, añade. Sin olvidar, además, que con este tipo de proyectos se puede también recurrir a la financiación pública. |